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domingo, 5 de junio de 2016

Federico, la niña y la luna

Federico, la niña y la luna

     Yo vuelvo
por mis alas.
¡Dejadme volver!
Quiero morirme siendo
amanecer.
           
  Federico García Lorca

I.
Federico, Federico
¿Por qué te fuiste a Granada?

La niña pregunta.
La luna se calla.

 II.
Una lágrima de luna
en la flor de la mañana
nació cascabel de agua.
  
III.
El cascabel tras el agua
con el pentagrama
                                  las alas.
  
IV.
Federico, Federico
¿Dónde está la fuente clara,
el manantial dormido?

La niña se mece al sol.
La luna se mira
                            en el río.
  
VI.
Con el pentagrama hila
una capa,  hila
una escala. 
  
VII.
Bajo la camisa blanca
un pájaro escondido.
  
VIII.
Federico, Federico
¡Llévame hasta el ciervo herido,
las campanas!

La niña le llama.
Remanso de luna 
                               entre los jazmines.

IX.
Rueda, rueda corazón
hasta el fondo
de los ojos,  el fondo
del pecho, el fondo
de la sombra caminante. 
  
X.
Un caballo le llevó
a las orillas del sueño.

En el estanque de ramas
frías las manos.
  
XI.
Federico, Federico
¡Las palabras ciegas!

La niña subiendo escaleras.
Rumores de sangre
                                 en la ribera.
  
XII.
Los chacales hambrientos
de corazón
le dieron caza.
  
XIII.
Pez de plata abre
abanico de escarcha.

Luna muerta.
Calla el cascabel.
  
IVX.
Federico, Federico
¿Por qué te fuiste a Granada?

La niña le sueña.

La luna que canta. 

A mis dos padres de nombre Federico,  Luisa Antolín (Bruselas 2013)

Un 5 de junio como hoy, en 1898 nació Federico García Lorca.


jueves, 7 de abril de 2016

Alegría



Alegría
Alegría
Alegría
solo tu nombre
Alegría
pequeña muestra
de amor pequeña
estrella.

lunes, 29 de febrero de 2016

Niña Tierra III

III.           Y vinieron las niñas y los niños

Y vinieron las niñas
y los niños.  Despacio
en silencio    recogiendo
las hojas del camino
contándose secretos
algunos iban de la mano.

Sin plan premeditado fueron
abriendo las puertas de las casas
atraídos por una campanilla
en el umbral      un olor
a jazmín      la imagen
de una mujer leyendo
en la ventana.

jueves, 4 de febrero de 2016

Niña Tierra II

II.               Parecía que el huerto estaba seco

Parecía que el huerto
estaba seco, los tallos 
de las flores sucios 
de sangre en el supermercado

las rosas sin aroma
marchitándose en manos
de vendedores ambulantes.

En las noticias del día
cifras con dientes afilados
desgarran las palabras
harapos sin labios
desaparecen luciérnagas
y mariposas. 

lunes, 1 de febrero de 2016

Tristes tigres

          A Wislawa Szymborska, in memoriam

Aquí
en este Instante
no sé

canta el mirlo
detrás de la ventana
el sol engaña al frío
cielo azul

saboreo la sopa
que cocina mi hermana
feliz por no ser pez
en un banco de peces,
ni tener caparazón
como las cucarachas

no sonó ningún teléfono
a la hora de la siesta,
un parpadeo y la salida
se abrió en el laberinto

desde las estrellas
las huellas
                    en la orilla
caminan hacia el mar
(dos puntos) : 

de mi libro Salir de casa, (Vitruvio 2015)

lunes, 25 de enero de 2016

Lunes o martes - Virginia Woolf (nacida un 25 de Enero de 1882)

Lunes o martes
Perezosa e indiferente, sacudiendo fácilmente el aire con sus alas, segura de su camino, la garza surca el cielo sobre la iglesia. Blanco y distante, absorto en sí mismo, el cielo se cubre y se descubre sin cesar, se mueve y se detiene. ¿Un lago? ¡Quítale las orillas! ¿Una montaña? Oh, perfecto… el oro del sol en las laderas. Cae. Luego, helechos, o plumas blancas, por siempre jamás...
Deseando la verdad, esperándola, destilando laboriosamente unas pocas palabras, deseando eternamente (se oye un grito a la izquierda, otro a la derecha. Las ruedas giran en distintas direcciones. Los autobuses se aglomeran en pugna)… deseando eternamente (el reloj asevera con doce inconfundibles campanadas que es mediodía; la luz vierte escamas de oro; los niños salen en tropel)… deseando eternamente la verdad. Roja es la cúpula; de los árboles cuelgan monedas; el humo asciende lentamente desde  las chimeneas; ladridos, voces, gritos. «Compro metal»... ¿Y la verdad?
Como rayos que se dirigen a un mismo punto,  pies de hombre, pies de mujer, negros o con incrustaciones doradas… (Esta niebla... ¿Azúcar? No, gracias... La Commonwealth del futuro), la luz del fuego del hogar salta y tiñe de  rojo la estancia, pero no a las negras figuras y sus ojos brillantes, mientras una furgoneta descarga en el exterior, la señorita Thingummy toma el té en su mesa escritorio, y las vitrinas protegen los abrigos de piel.
Mecida por el viento, ligera como una  hoja, amontonada en los rincones, empujada a través de  las ruedas, salpicada de plata, en casa o fuera de casa, reunida, esparcida, desperdiciada en diferentes balanzas, barrida, desgarrada, hundida, ensamblada... ¿Y la verdad?
Recordar ahora junto al fuego la blanca plaza de mármol. De las profundidades de marfil se alzan palabras que vierten su negrura, florecen y penetran. El libro caído; en la llama, en el humo, en chispas fugaces; o ya viajando, la bandera en la plaza de mármol, más allá alminares y los mares de la India, mientras los espacios azules vuelan y las estrellas centellean... ¿la verdad?, o bien, ¿contentarse con su proximidad?
Perezosa e indiferente la garza regresa; el cielo cubre con un velo sus estrellas; luego las desnuda.

Traducción: Catalina Martínez Muñoz

viernes, 22 de enero de 2016

Niña Tierra I

I.              El invierno picaba

El invierno picaba
en las pupilas ciegas
bajo la red de niebla.

Los espinos crecían
del centro del ombligo.

La piel corteza gélida
añoraba la brisa,
el roce de la piel.

Los hombres y mujeres
se encerraban en cajas
de cristal sin fuente
donde anidaba el miedo
pringoso en las paredes.